A los 78 años acaba de presentar su segundo libro “El punto, la línea y otras yerbas”. Un repaso por la vida del artista platense que hace muchos años está viviendo en la Patagonia. Vivió en Esquel y ahora reside en Playa Unión. El largo trajín de un artista en busca de experiencias. Yo estudié con Spilimbergo, con Castagnino que habían ido a estudiar a Paris pero ahora la visión cambió, por eso estuve dos veces en México donde me deslumbró ese país, donde me hice amigo de Sequeiros, de Tamallo, de Cuevas, estuve tomando un whisky con Juan Rulfo. En esa época me acuerdo que le dieron un premio a Borges en la capilla Alfonsina, que no es una capilla como la que conocemos nosotros para ir a rezar, sino que es el lugar donde vivió Alfonso Reyes, y Borges ganó justamente el premio Alfonso Reyes que consistía en esa época en 20.000 dólares y allí estuvimos con muchos argentinos que fueron a verlo a Borges y luego yo pinté un retrato del propio Alfonso Reyes que se descubrió muchos años después.
La llegada a Chubut.
“Entre tantas cosas que hice cuando estaba buscando experiencias me vine a vivir a Esquel y ahí fui uno de losprimeros periodistas y secretario de redacción del viejo diario “Esquel” que no era otra cosa que un pasquín de cuatro hojas y me contrató el viejo Feldman, lo que me llevó a mí a estar siempre con el grabador bajo el brazo y de esa manera empezar a conocer de todas las historias y las personas un poco. Esa es una de las más grandes satisfacciones que tengo. La segunda vez que fui a México como periodista argentino fui a la Casa del Teatro y ahí había actores importantes, y en una mesa encuentro a Mario Moreno, más conocido como“Cantinflas” y le hice una nota que la envié y salió publicada en Jornada hace muchos años; cuando me levanté de la mesa me encontré con una hermosa mujer, María Félix con María del Río, y esas notas me abrieron las puertas para conocer a los muralistas más importantes que hubo en México como son Tamallo y Sequeiros, una lástima que no pude conocer a Rivera y Orozco porque se murieron antesde que yo viajara. Pero no puedo lamentar haber conocido lugares como Tasco y otras ciudades que me ayudaron para conocer a la gente y para empezar a darle la forma a las pinturas. Hay unreconocimiento a las raíces latinoamericanas en ese conocer que luego cuando pintás un cuadro se notan y son la raíz de la obra”.
El ‘grito’ del artista
“Hace pocos días atrás un grupo de mujeres vinieron a proponerme que me meta en una lista política queriéndome convencer de que como pintor me tenía que meter y en el medio de la charla la paré, y le pregunté si conocía el ‘Guernica’ de Pablo Picasso, o ‘El Grito’, y ahí le expliqué que el pintor tiene el arma que el político no tiene. Hay muchos pintores, pero en obras como la de Picasso está dicho todo y son las armas de los pintores y los escritores. No la lucha de las pancartas. Si lo hace está bárbaro, pero también tiene que hacerlo desde el arte, porque esa es la lucha del artista, ese es su grito personal, su cultura, su conocimiento, su historia, su nacimiento, su obra. Yo pinté una obra completa que lo hice bajo el gobierno constitucional de Benito Fernández, bajo la presidencia de la mujer de Perón donde yo estaba catalogado como un zurdo, no podía decir ni ‘a’ ni ‘b’, y la Gendarmería me fue a allanar la casa, me hicieron tirar al piso y me apuntaron con los fusiles y esta historia ahora que la pienso no muchos la saben, pero a lo que quiero llegar es que sigo acá, pintando y escribiendo y exponiendo y viajando por todos lados. Además fundé el Grupo Meseta en el ’97 y se terminó el año pasado por la falta de acción de algunos integrantes, después de 11 años ya estoy cansado, pero con Meseta recorrimos el país, estuvimos en Cuba, y ahora me dedico a lo mío, y creo que la gente te va enseñando a no ser tan pelotudo.
Acá, a mi estudio no entra nadie a perturbarme, pero tampoco viene nadie a hablar con uno, y eso que tuve muchos alumnos que son grandes pintores, pero hoy uno está solo y no me molesta, porque tampoco sirve que vengan a nada o a querer convencerte de que te sumes a un partido x”.
La profesión que no se enseña
“Lo importante es haber hecho cosas positivas porque yo soy profesor de Dibujo Artístico y en Pintura, que son títulos docentes, para enseñar, pero nadie te da el título de Pintor o Escritor, es como si a cualquiera que pinta le dan el título o al que escribe también se lo dan.
El título de escritor es algo muy posterior que se da o no se da, porque podés ser un gran pintor y no saber enseñar, o al revés, ser un gran docente y ser un pintor malo, por lo que son dos cosas distintas. Acá lamentablemente da clases o pone un taller de pintura cualquiera. Es que hay gente más bruta que al que le querés enseñar, y a veces el que enseña es más bruto que sus alumnos, como no conocen el ABC de la enseñanza no pueden enseñar, y la pintura da muchas posibilidades, le podés explicar a un alumno o dejarlo que haga lo que quiera, pero hay que conocer qué es un punto, una recta o una curva, cómo armás una figura y en base a qué. Antes de querer hacerse el Picasso y pintar con los dedos o la cabeza, hay que saber pintar y tener internalizados al menos conocimientos de geometría por lo menos, y muchos de los que enseñan no tienen en cuenta esto y así salen los chicos.
De eso se trata este libro, de nociones básicas para aquél que al menos ya está pintando sus primeros lienzos y sabe un poco de pintura, ‘El punto, la línea y otras yerbas’, puede dar una buena ayuda”.
Pablo Garraza / El Regional
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